De los ODM a los ODS, el largo camino hacia 2015
Preocupaciones de la Sociedad Civil latinoamericana en el diseño de los Objetivos de Desarrollo Sustentable.
La mayor preocupación para la sociedad civil organizada latinoamericana que se presenta tras leer el informe “Una Nueva Alianza Mundial, erradicar la pobreza y transformar las economías a través del desarrollo sostenible” por sus contenidos contradictorios a los acuerdos planteados en las reuniones con la ciudadanía y proclives a una visión empresarial que choca, en el corazón del paradigma del desarrollo, con la visión ciudadana, pasaré a explicarlo a continuación. Las otras dos fuentes de este análisis son, la videoconferencia que sostuvimos con la Emb. Patricia Espinoza para la presentación de los avances (13 de junio de 2013) y la presentación del Informe en la Cancillería Mexicana el pasado 28 de junio del mismo año[1], de donde se ahondaron mis preocupaciones profundas sobre el verdadero impacto que puede tener la transformación de ODM a ODS.
El análisis del informe arroja que los ODM se circunscribieron a atacar algunos efectos de la pobreza, sin embargo no en las causas de la misma, por ello la propuesta de los ODS tiende hacia alcanzar a los más pobres y excluidos, además introduce la consideración de los efectos devastadores de los conflictos bélicos como agentes que frenan el desarrollo, fomentan la pobreza y la exclusión, por ello esto es uno de los ejes.
Otro elemento de gran interés es considerar el tema del cambio climático, haciendo una referencia a la amenaza que significa este cambio , por ello introduce temas como la producción insostenible, los patrones de consumo y los efectos nocivos que provoca, como la escasez de agua, la deforestación, las emisiones de carbono, los desastres naturales y las sequías.
Los cinco ejes (cambios transformativos o aspiraciones generales) en los cuales descansa la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible son los siguientes:
1. Que nadie quede rezagado: Este primer componente trata sobre la no exclusión de los derechos humanos después de 2015, poniendo fin a la pobreza extrema.
2. Poner el desarrollo sostenible en el centro de la agenda: Menciona la aspiración de las naciones a integrar los 3 elementos de la sostenibilidad: ambiental, económica y social, pero reconoce que hasta ahora ningún país lo ha logrado. Es importante el reconocimiento que se hace aquí de la responsabilidad de los países desarrollados en el fomento a las nuevas tecnologías y en el freno al consumo insostenible (aunque no dice como), menciona en positivo a las Empresas Transnacionales que actualmente tienden hacia una economía verde, aun cuando esto pueda ser una falacia distractora.
3. Transformar las economías para crear empleos y crecimiento inclusivo: Este objetivo es disperso, no abona a concreciones para políticas públicas en los Estados, queda como buenas intenciones sobre todo dirigiendo la brújula hacia las empresas privadas.
4. Consolidar la paz e instituciones públicas eficaces, abiertas y responsables: Aquí es fundamental señalar este hincapié muy importante en los ODS, que significa el reconocimiento de que no puede haber desarrollo si no hay un Estado en paz, por ello el Informe del HLP señala “reconocer la paz y el buen gobierno como elementos esenciales para el bienestar, no una opción adicional” ello es muy importante, pues reconocer la necesidad de garantizar derechos civiles y políticos para el cumplimiento de los DESC es muy loable y necesario.
5. Forjar una nueva alianza mundial. Tiene componentes interesantes para una nueva agenda de cooperación para el desarrollo, sin embargo introduce temas que no son propiamente, sino representan recomendaciones hacia los gobiernos en temas tales como reducción de la corrupción, flujos financieros ilícitos, lavado de dinero, evasión de impuestos, entre otras.
Estos son los grandes ejes sobre la que descansa la propuesta general. Después estas aspiraciones se esparcen en 12 objetivos universales, que a su vez se subdividen en 53 objetivos nacionales. Los primeros 4 temas –terminar con la pobreza, -empoderar a niñas y mujeres, - proveer educación de calidad, - garantizar vidas saludables, recogen mucho de las aspiraciones originales de los ODM. A partir del quinto se introducen elementos nuevos; - Asegurar la seguridad alimentaria, - lograr el acceso universal del agua, - asegurar la energía sostenible, - creación de empleos y crecimiento equitativo, - administrar recursos de manera sostenible, - asegurar el buen gobierno, -asegurar sociedades estables y pacíficas y crear un entorno propicio mundial y catalizar financiamientos para el desarrollo. [2]
Separo mi análisis en tres grandes campos:
1. Sustentabilidad, Economía y Medio Ambiente:
Se reconoce la intención de embonar pobreza y medio ambiente, pero al mismo tiempo es importante que se diga con mayor claridad que el modelo de producción-consumo que actualmente llevamos es insostenible[3]. A continuación de ello se debe de decir ¿qué hacer?, ¿quiénes y cómo deberán actuar?, es decir, esto derivar en un plan de acción mucho más ambicioso que la sola mención como una aspiración de ética ambiental, esto hemos visto a lo largo de la historia reciente de la humanidad no funciona, pues no obliga y el marco de acción es flexible, lo que se presta a la interpretación y voluntad de los Estados.
En particular porque las organizaciones de la sociedad civil latinoamericanas han insistido mucho en que se determine con claridad quienes son los responsables del impacto socio ambiental que sufre la Tierra y en consecuencia la humanidad frente al modelo económico actual. Es decir se debe de enfatizar la responsabilidad empresarial sobre esta crisis y por tanto esta misma Agenda debería contener las acciones y soluciones que deben de implementarse hacia dichas Empresas Transnacionales (ETN). Sin embargo el Informe diluye este elemento y sólo reconoce las consecuencias negativas del sistema de producción industrial sobre el medio ambiente, eso sí de manera interrelacionada con la pobreza, pero insisto al no haber una agenda de responsabilidades a los gobiernos y a su vez a las ETN para la sensibilización, normatividad, monitoreo y sanciones, entonces no propone políticas públicas eficientes.
Cambio climático, Responsabilidades compartidas pero diferenciadas: Esta postura es ampliamente consensada y clara por los gobiernos de la región del ALBA en Sudamérica,[4] lo que propone es que si bien todos los países son generadores de gases de efecto invernadero en mayor o menor medida, es importante que las grandes potencias carguen con mayor peso histórico de huella ecológica que las economías emergentes, y por lo tanto ellos deben hacer acciones más contundentes y estrictas (por ejemplo en el marco del Protocolo de Kioto) que aquellas naciones con economías frágiles y tecnologías verdes en ciernes. Esta visión no es de cuño latinoamericano, los chinos han defendido esta postura desde hace años en las conferencias de partes de cambio climático.
Por último en el tema de asegurar la energía sostenible, existe una aspiración de las propuestas de los ODS que menciona “asegurar acceso universal a servicios de energía modernos” me parece que la determinación de la ONU deberá incluir un sub eje sobre transferencias de tecnologías y mecanismos de implementación de estas en las economías en desarrollo desde el norte, tanto para las energías sostenibles como para la mejora en los procesos industriales.
Determinar responsabilidades y acciones a los Agentes responsables:
En el orden ambiental, laboral y económico se debe determinar claramente quienes son los causantes de estos problemas y trazar una ruta crítica de responsabilidades y actores. Las grandes coaliciones latinoamericanas de la sociedad civil, de Argentina, Chile, Ecuador, México, todas o la mayoría de ellas coordinadas en el capítulo continental de la Campaña Beyond 2015, [5] han hecho mucho énfasis en esto: no omitir la responsabilidad de las grandes corporaciones en los grandes despojos y crisis ambientales causadas en su modelo de producción industrial, los Estados deben de apretar sus legislaciones nacionales para no permitir que los capitales de esas ETN viajen como golondrinas buscando países con bajas regulaciones laborales y ambientales, dejando afectaciones severas a las comunidades. [6]
La obligatoriedad de los ODS
El otro asunto que me genera mayor preocupación es el tendiente a dejar muy generales las recomendaciones que formuló el Informe del Panel de Alto Nivel, por ejemplo en materia de redistribución del ingreso para combatir la desigualdad. Algo que CEPAL ha sugerido tiene que ser una recomendación sine quanon al menos a los países de América Latina es la creación de impuestos redistributivos a la riqueza[7], estas políticas deberían estar acuñadas como de implementación obligatoria a los Estados que padecen desigualdad económica. Sin embargo a preguntas expresas que se le formularon a la Embajadora la respuesta fue la misma, eso dependerá de los Estados, "son políticas que quedan a la buena voluntad de los gobiernos"; observar que tan profundo se aplican políticas de cumplimento de ODS y por lo tanto de que la Sociedad Civil Organizada de estos países apriete la tuerca para que esto suceda en legislaciones secundarias, planes de desarrollo gubernamentales, políticas públicas sectoriales y evaluaciones transparentes. Sin embargo no se ponen mínimos montos o porcentajes de cumplimiento obligatorio [8] (al menos no para todos los ODS) o indicadores universales que tiendan a ser evaluados en 2030. Por el contrario, mi análisis es que dejarán que cada Estado diseñe su compromiso que quiera; políticas e indicadores para cada uno, diferenciados. Así la salud social y ambiental de los Estados, queda a voluntad de los gobiernos en turno, el compromiso hacia su sociedad, sin embargo las experiencias recientes en México, nos demuestran que no hay una política social factible de cumplimentar.
Conclusiones
Para que la Agenda de Desarrollo Post 2015 sea exitosa, los mecanismos de rendición de cuentas deben ser universales, basarse en derechos, y ofrecer reparación plena y oportuna a las comunidades indígenas y autónomas. Los gobiernos, las instituciones financieras internacionales, los agentes de desarrollo y las empresas trasnacionales deben rendir cuentas a través de mecanismos multilaterales, jurídicamente vinculantes.
Creo qué el reto del Secretario General de la ONU y del Panel de Alto Nivel es grande, pero mientras no se pongan mínimos de cumplimiento obligatorio y no se reconozca la responsabilidad de los actores privados sobre el impacto de sus acciones, de poco servirá la generación de nuevos Objetivos de Desarrollo Sustentable.
[1] Presentación del Informe del Panel de Alto Nivel para la Agenda de Desarrollo Post 2015, Secretaría de Relaciones Exteriores, Gobierno Federal de México: http://saladeprensa.sre.gob.mx/index.php/es/comunicados/2769-221
[3] Paul Polman señala que los ODS deben reflejar claramente las tres dimensiones de la sostenibilidad: la social, la económica y la ambiental, y ello deberá marcar de manera unificada las acciones y propuestas. En “Post 2015 development agenda must reflect all dimensions of sustentainability”, The Guardian, 13 de mayo de 2013.
[4] Lo interesante del proceso sudamericano es la buena relación entre las OSC y el Gobierno Federal para ir con posiciones compartidas, lo cual permite que el cabildeo sea homogéneo en los diferentes espacios de toma de decisiones, esto ha sido posible particularmente en Argentina y Ecuador. “Río + 20, Una Construcción Colectiva hacia el Desarrollo Sustentable”. Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental de Buenos Aires, Argentina, 2012.
[5] Beyond 15 / Más allá del 2015 es una Campaña global de la sociedad civil sobre la agenda de desarrollo post - 2015 que reúne a más de 700 organizaciones en más de 100 países. Más allá del 2015 trabaja para que un marco fuerte y legítimo suceda a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
[6] En materia laboral se debe atender al Paradigma 67/20 que ha planteado la Dra. Alicia Bárcenas de la CEPAL, que de manera novedosa evidencia el falso dilema que sostenía que las grandes empresas son generadoras de empleo, por el contrario estas dejan una baja huella económica (20 %) en los países a donde acuden, quedando la mayor carga (67 % en las PyMES). Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe. Conferencia completa disponible en http://www.cepal.org/rio20/noticias.

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