El
Aporte de México a la Construcción de la Agenda 2030
(primera parte)
La agenda de desarrollo para
después de 2015, promovida desde las Naciones Unidas (ONU), constituye el
ejercicio de alcance global más significativo a favor del establecimiento de
aquellos propósitos y medios para promover renovados estándares de bienestar
humano que deberán atenderse durante el periodo 2015-2030. Si bien es cierto
que tales aspiraciones son consecuentes con respecto al perfil de los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM), el principal aporte de esta nueva agenda de
desarrollo es que debe conformarse con propósitos más precisos, adaptativos,
representativos y universales respecto a las metas establecidas en el año 2000 en
la Declaración del Milenio. (Prado, 2015).
Para conseguir tales
aspiraciones, la estrategia que se ha seguido consiste en llevar a cabo un
proceso de gobernanza intergubernamental dirigido por la ONU para definir el
contenido de la agenda. Desde la Conferencia de Río + 20, conocida como la
Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en
junio de 2012, la ONU y los países acordaron iniciar un proceso
intergubernamental para formular los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La
Asamblea General de la ONU decidió crear en septiembre de 2013 una única agenda
de desarrollo, basada en los Objetivos del Milenio (2000-2015) y que diera un
brinco cualitativo, uniendo las discusiones sobre combate a la pobreza con el
proceso para atender al medio ambiente.
De ahí es de reconocerse la
buena voluntad política y el cabildeo que ha realizado la Secretaria de
Relaciones Exteriores de México ante la ONU para la consolidación de una nueva
agenda de desarrollo sustentable para el próximo 2015. La embajadora Patricia
Espinoza formó parte del Panel de Alto Nivel que aglutinó a los diferentes
expertos en el tema de desarrollo y que abrió como nunca antes la discusión de
esté tema a las Redes Transnacionales de Sociedad Civil. Es más, el hecho de
que el secretario general de la ONU haya designado miembro del Grupo de Alto de
Nivel a la ex secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa,
ha sido interpretado por el gobierno de México como “un reconocimiento” de que
los ODM en México registran en términos generales importantes avances en su
cumplimiento, lo que a su vez induce y facilita que asuma un papel de
particular relevancia en la conformación de la nueva agenda de desarrollo.[1]
Este organizó al menos 3 reuniones en Monrovia, Londres y Bali, en las cuales se discutió
el tema de la agenda de desarrollo con visión multidimensional. Estas consultas
fueron realizadas en el marco del Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea
General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (GTA-ODS) que generaron un
informe que contiene la propuesta de los ODS y que por acuerdo de la Asamblea
fue el generador del proceso analítico de sostenibilidad.
En el mes de abril de 2013, como
parte de los esfuerzos de comunicación con las organizaciones, la cancillería mexicana
organizó junto con la ONU y la CEPAL un encuentro denominado "Foro de
Consulta: Hacia una Agenda de Desarrollo Post 2015” en la ciudad de
Guadalajara, ante los gobiernos del mundo, actores de la sociedad civil
organizada de Latinoamérica, empresarios y académicos. Este espacio tuvo
resultados muy ricos para la discusión del desarrollo sostenible, entre
aquellos que pulsan día a día la pobreza, despojo, desigualdad, discriminación
y violencia social sistemática.
Ahora bien el Panel de Alto
Nivel tuvo el encargo por parte del Secretario General de la ONU de construir
consensos y delimitar los temas y el tono de la agenda de debate, para ello
elaboró en junio del 2013 un informe con los resultados de la sistematización
de ese diálogo con diferentes actores la sociedad civil; expertos, académicos, organismos ciudadanos,
empresarios, grupos indígenas, líderes sectoriales, grupos de mujeres
recogiendo las visiones y capacidades que la comunidad de naciones está
dispuesta a impulsar. Aquí cabe mencionar que se lanzaron varias consultas
ciudadanas globales, en particular bajo el liderazgo del Secretario General de
la ONU se lanzó The World we Want, consulta que ha sido impulsada fuertemente
por el gobierno mexicano, desde SRE, la consulta se centró en 11 ejes temáticos
identificados, esta fue la iniciativa de mayor envergadura e impacto, aunque
hay otras como la de Beyond 2015, after the MDGs y la de post2015.org.
Para México, la Agenda para
el Desarrollo representó una única oportunidad para construir un marco de
desarrollo incluyente que tuviera objetivos concisos que fuesen una guía para
la elaboración de políticas públicas para el desarrollo social y el combate a
la desigualdad, así mismo que fueran respetuosas con el medio ambiente. Por
ello desde que estaba finalizando el proceso de los Objetivos del Milenio
(2012) México había establecido mecanismos de monitoreo por parte del Gobierno
Federal para su cumplimiento.
Dada esa narrativa la
premisa que utilizó el Gobierno Mexicano particularmente la Cancillería para
incluir a todos en la agenda de desarrollo, es lo que Juan Pablo Prado denomina
“inclusión participativa”, precepto afín a la dinámica de la gobernanza global,
el cual consiste en conseguir que núcleos de la sociedad civil mexicana,
mediante espacios de participación en el que acuden organismos internacionales,
“escuchen y construyan deliberaciones para conformar la nueva agenda de
desarrollo”. (Prado, 2015)
En esa lógica, México ha
impulsado una visión integral del desarrollo, en las negociaciones en Nueva
York, ha manifestado la necesidad de atender multidimensionalmente la pobreza y
la desigualdad, en consonancia con la perspectiva de la CEPAL (Bárcenas, 2014).
[1] SRE, “El
gobierno de México da la bienvenida al Informe del Panel de Alto Nivel del
Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Agenda Internacional de
Desarrollo Post-2015”, comunicado de prensa 184, México, D. F., 31 de mayo,
2013, disponible en http://saladeprensa.sre.gob.mx/index.php/comunicados/2682-184.
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